Primeros proyectos

Ya en el periodo entre 1909 y 1919 el político murciano Isidoro de la Cierva, promovió la creación de un museo, testigo recogido por la Cofradía, que encargó un primer borrador de proyecto al arquitecto José Antonio Rodríguez que no llegó a ejecutarse. La superficie prevista hubiese sido tres veces mayor que la actual.

Plano de la Iglesia de Jesús antes de la construcción del Museo Salzillo, según plano del arquitecto José Tamés (1950)

Plano de la Iglesia de Jesús antes de la construcción del Museo Salzillo, según plano del arquitecto José Tamés (1950)

Tras otros intentos fallidos en la II República, el Museo fue creado definitivamente en 1941 por decreto ministerial gracias a la iniciativa del ministro de Educación, Ibáñez Martín, de Juan de la Cierva desde el Ministerio y Emilio Díez de Revenga, en su condición de presidente de la Cofradía de Jesús.

Proyecto del Museo Salzillo de José Tamés propuesta en 1950

Proyecto del Museo Salzillo del arquitecto José Tamés propuesta en 1950

José Tamés Alarcón, arquitecto conservador de monumentos de la Dirección General de Bellas Artes, fue el encargado de realizar el proyecto en 1950, ejecutado por Eduardo Jiménez Casalins. Las obras consistieron en un edificio de nueva planta de tres pisos y la transformación de la iglesia para uso museístico. Ante el mal estado de su cimentación se consolidaron sus ocho pilares y se ensancharon las capillas, tras quitar los antiguos retablos. Desprovista de todo adorno se facilitaba la visita al público por su interior y la salida de los pasos para la procesión. Toda la iglesia estaba decorada con las pinturas de arquitectura fingida del italiano Paolo Sístori, pero ante el mal estado de algunas partes y por afán de homogenización se quitaron las de las capillas y el pintor Mariano Ballester rehizo las de la cúpula.

En 1956 Manuel Jorge Aragoneses fue designado asesor museográfico por el Ministerio de Educación, y el Belén, bocetos y otras obras de Salzillo y su escuela, depositadas en el Museo Provincial de Bellas Artes al nuevo Museo. El Belén, de más de quinientas piezas, fue instalado en un diorama de treinta metros lineales en una sala en forma de “L” que se iluminaba con luz natural cenital indirecta.

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